Érase un rey que vivía y reinaba la mayor tranquilidad en su próspero estado. Su esposa era cariñosa, hermosa y encantadora. Eran felices, aunque solo tenían una hija, linda y virtuosa. Vivían en un palacio magnífico, tenían hermosos caballos en las cuadras, pero lo que más llamaba la atención era un asno, que en el punto mejor y más vistoso de la cuadra erguía con arrogancia sus largas orejas. Es...