Relájate con los sonidos de la naturaleza. Los leños en la chimenea crepitan y comparten su calor contigo. El reloj del abuelo marca los segundos mientras el gato, sobre el piso, se estira y ronronea. Sentado en un suave sillón, contemplas en paz las llamas que danzan frente a ti. Estudios han demostrado que los sonidos de la naturaleza pueden ejercer tanto un efecto relajante como estimulante sob...