Cuando supe que tendría un hijo con Emma, la chica de mis sueños y mi mejor amiga, el mundo dio un vuelco. Sabía que ser padre a los diecisiete no sería sencillo. Pero no imaginé que lo más difícil sería ver cómo Emma continúa su vida junto al chico que ama. Que no soy yo, claro.
Creí que jamás volvería a enamorarme. Y entonces llegó ELLA.
Ella, con sus libros, su risa, su torpeza, su espontaneida...