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Mikuna: cocina tradicional ecuatoriana
Esteban Tapia1
1Universidad San Francisco de Quito, Ecuador
Esta obra es publicada luego de un proceso de revisión por pares ciegos (peer-reviewed).
Producción editorial: Andrea Naranjo
Diseño y diagramación: Yumiko Nagao
Diseño de cubierta: Yumiko Nagao
Dirección gráfica de la colección Saborea el mundo: USFQ PRESS y CHAT
Transcripción: Mayté Tapia e Isaac Morillo
Corrección: Gabriel Ortiz Armas
© Esteban Tapia, 2021
© Universidad San Francisco de Quito USFQ, 2021
De las fotografías:
© Esteban Tapia, Daniela Ayala, David Chacón y Sofía Garzón, 2021
De la Introducción:
© Juan Carlos Valdivieso, 2021
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ISBNe: 978-9978-68-204-3
Registro de Autor: 060862
Primera edición digital: noviembre, 2021
Catalogación en la fuente Biblioteca de la Universidad San Francisco de Quito USFQ.
Tapaia, Esteban
Mikuna : cocina tradicional ecuatoriana / Esteban Tapia, ‐ Quito : USFQ Press, ©2021.
p.:cm.
ISBNe: 978-9978-68-204-3
1. Cocina ecuatoriana ‐ Historia. ‐ 2. Cocina ecuatoriana ‐ Menú. ‐ I. Título.
CLC: Tx 716.E2 T37 2021
CDD: 641.598 66
OBI-132
Se sugiere citar esta obra de la siguiente forma:
Tapia, E. (2021). Mikuna: cocina tradicional ecuatoriana. USFQ PRESS.
Los editores de la colección agradecen a Macarena Vela por el diseño, a Mayté Tapia y Andrea Hernández por la transcripción de las recetas, a Daniela Ayala, David Chacón y Sofía Garzón por las fotografías.
El uso de nombres descriptivos generales, nombres comerciales, marcas registradas, etcétera, en esta publicación no implica, incluso en ausencia de una declaración específica, que estos nombres están exentos de las leyes y reglamentos de protección pertinentes y, por tanto, libres para su uso general.
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Diseño epub:
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Un breve paso por la historia de la gastronomía
Introducción
Se come como se vive, caracterización de la cocina ecuatoriana
LITORAL ECUATORIANO
Entradas
Ají Manaba
Ayacas
Bolones
Boyos de pescado
Ceviche de calamar (interior de Manabí)
Ceviche de camarón (Costa)
Ceviche de camarón (hoteles de la Sierra)
Ceviche de cangrejo
Ceviche de concha (Esmeraldas)
Ceviche de pescado (Esmeraldas)
Ceviche de pescado (Jipijapa)
Ceviche de pescado (Manta)
Ceviche de pescado (Portoviejo)
Ceviche de pinchagua (Manabí/Crucita)
Ceviche de pulpo
Ceviche mixto
Ceviche marinero
Corviches
Empanadas de verde
Muchines
Patacones
Tamal de verde
Sopas
Cazuela
Encebollado
Sopa de bolas de verde
Sopa marinera
Sopa de tortitas de verde
Segundos platos
Arroz con camarón
Arroz mixto
Encocado mixto
Guatita
Menestra de lenteja
Pescado frito
Sango de pescado
Seco de pollo
Sudado de Pescado
Tonga
Postres y bebidas
Chicha resbaladera (chicha de arroz)
Chucula (masato)
Cocadas
Niños envueltos
Torta de plátano maduro
SIERRA ECUATORIANA
Entradas
Ají de pepa de zambo en piedra
Ají de tomate de árbol
Bonitísimas
Empanadas de morocho
Humita
Tamal lojano
Tamal de maíz
Tamal de papa
Tortillas de tiesto
Sopas
Ají de carne
Arroz de cebada
Arvejas con guineo
Caldo de patas
Colada de haba
Fanesca
Locro base
Locro de cuero reventado
Locro de mote
Locro de nabo o acelga
Locro de queso
Mote pata
Repe lojano
Sancocho
Sopa de lluspas
Sopa de quinua
Timbushca
Segundos platos
Aguado de gallina
Cariucho de pernil o cuy
Carne colorada
Cecina con mote pillo
Chugchucara
Fritada de Atuntaqui
Molo
Mote sucio
Seco de chivo
Postres y bebidas
Buñuelos
Canelazo o naranjillazo
Colada morada
Chicha de jora
Dulce de babaco
Dulce de zapallo
Jucho o cucho
Miel de azahares
Miel de panela
Morocho
Ponche quiteño
Pristiños
Rosero
AMAZONÍA ECUATORIANA
Sopas
Uchumanga o uchumanka
Segundos platos
Chontacuros o mayones asados
Maito o maitu
Postres y bebidas
Chicha de chonta
Té amazónico
SOBRE EL AUTOR
Trayectoria académica del chef Esteban Tapia
Ecuador es un país megadiverso, no solo por su gran riqueza ecológica, sino también por su gran riqueza cultural, fruto de la convergencia de varias civilizaciones que se han asentado en esta región desde hace más de 14 000 años.
Una visión hacia el pasado, las raíces, los hechos y las circunstancias permite entender la idiosincrasia del pueblo ecuatoriano, un país pluricultural con una historia extensa. Cada individuo ha dejado su huella, su sentir, su cosmovisión y sus tradiciones, forjadas a través del tiempo. De estas tradiciones, la comida siempre ha sido el centro de la vida, alrededor del cual ha girado las ocupaciones diarias, las costumbres y las festividades.
Las culturas Vegas, Inga y Chobshi son testimonio de la presencia del hombre en este suelo desde el año 12 000 a. C. (periodo precerámico) (Ayala Mora, 1995). Puntas de lanza, raspadores, cuchillos y otros instrumentos necesarios para la cacería, la recolección y la pesca han sido encontrados en diferentes espacios del territorio ecuatoriano.
Los vestigios arqueológicos nos informan sobre el tipo de alimentación utilizada durante el periodo precerámico. En las zonas de Pichincha, asentamiento Inga, y en la de Azuay, asentamiento Chobshi, se ha encontrado vestigios de la recolección de frutas silvestres como: uvilla, taxo, nogal o tocte, nigua, capulí y granos de amarantáceas. En las tierras del páramo, la flora era más usada con carácter medicinal y se ayudaban de la caza de venados, pumas y lobos. La alimentación de la cultura Cubilán (Loja y Azuay) se basó en frutos silvestres y animales de caza como: zarigüeya, conejo, puerco espín, cuy, tapir, danta, oso de anteojos y perdiz (Rueda, 2000).
En la Costa se dieron asentamientos de carácter más permanente, debido a que la pesca fue una de las actividades principales, además de la agricultura y la cacería. La obtención de los alimentos fue más variada. La base del sustento eran los animales de mar y los propios de los manglares: corvina, atún, lisa, peje sapo, róbalo, pargo, cangrejo y moluscos como la concha prieta. Los mamíferos que se consumían eran: la danta, la guatusa, el armadillo, el puerco saíno y el oso hormiguero (Rueda, 2000).
Durante el periodo formativo (6000 al 500 a. C.) se constituyen las primeras aldeas agrícolas, fruto de la domesticación de las plantas. Por estas tierras trascendieron las culturas Valdivia, Real Alto, Machalilla y Chorrera establecidas cerca del mar; las culturas Cerro Narrío Temprano y Cotocollao en la serranía, y Los Tayos en la Amazonía (Ayala Mora, 1995). Elaboran piezas de cerámica usadas para su alimentación: vasijas en formas del plato hondo, botellas con asa, cántaros con elementos decorativos: pintura y figuras zoomorfas.
Luego viene un periodo de perfeccionamiento, el de desarrollo regional (500 a. C. al 499 d. C.), donde la agricultura cobra fuerza, con el uso de técnicas avanzadas y la aplicación de un calendario lunar. Se establecen culturas hábiles en la alfarería, la navegación y el trabajo en metales: cobre, oro e incluso el platino, siendo La Tolita pionera en su uso en América. Además, se destaca el trabajo textil en las culturas Bahía (Manabí), Capulí (Carchi) y Piartar (Chimborazo). En la Amazonía, la cultura Cosanga Píllaro se caracterizaba por el cultivo de maíz, yuca y camote. Otras culturas de este periodo fueron: Jama Coaque, Jambelí y Guangala en la Costa y Cerro Narrío en la Sierra (Ayala Mora, 1995).
Desde el año 500 al 1500 d. C., en el periodo conocido como de integración, cobran fuerza culturas costeñas como la Manteño-Huancavilca, quienes fueron hábiles comerciantes y mercaderes; y la Milagro-Quevedo, que se destacó por sus canales de riego para el cultivo de yuca, camote y fréjol. En la Sierra, la Cuasmal, la Panzaleo y la Puruhá fueron hábiles en el tejido, en el comercio y en la siembra de maíz, quinua y papas. Posteriormente, se asienta en la Sierra norte la cultura Cara, quienes incrementaron un sistema de irrigación para la agricultura, y la cultura Cañari, con cultivos tropicales (ají, yuca, coca) y de altura (maíz, papas, fréjol) (Ayala Mora, 1995). El intercambio se vuelve obligatorio para conseguir productos que complementan su alimentación; sal, ají y coca llegaron a las tierras andinas a cambio de sus cultivos. En la Costa, se utilizó un comercio de larga distancia, aprovechado la navegación marítima (Rueda, 2000). Este fue un periodo de intercambio y de integración, con la unión estratégica de pueblos, a través de lazos matrimoniales o convenios, formando grandes confederaciones fortalecidas militarmente para frenar la conquista sureña.
Cuando los incas, asentados al sur del actual Perú y al norte de Bolivia iniciaron la extensión de su territorio a mediados del siglo XV, encontraron en estas tierras culturas con fuertes creencias religiosas y grandes avances tecnológicos en agricultura, alfarería, orfebrería y tejido, además de su conocimiento astronómico y nuevas técnicas de construcción.
Los incas, considerados hijos del dios Sol, tenían la misión de propagar su religión y cultura. Estaban abiertos a alianzas y acuerdos con otras poblaciones si estas eran amigables, ese fue el caso de los Cañaris. Pero con los pueblos guerreros que les enfrentaban usaron la fuerza militar y el intercambio indígena (mitimaes) con habitantes de regiones cercanas al Cuzco, lo que les permitía mantener la paz en su territorio. Ese fue el caso de los Saraguros y Salasacas.
La apropiación del conocimiento de los pueblos conquistados facilitó al inca establecer un nuevo sistema socioeconómico. Los incas edificaron sobre bases de construcciones existentes, aprovecharon los recursos naturales, las técnicas agrícolas y otros saberes de las etnias conquistadas (Rueda, 2000). Aportaron con nuevos granos, variedades de semillas de maíz y mejoramiento del sistema de terrazas, de canales de riego y de almacenamiento de productos. Todo esto les permitió intensificar la producción agrícola y fortalecer su economía y poder. Cada comuna o ayllus debía autoabastecerse y contribuir para la manutención del inca y de las castas dominantes religiosas y militares (Ayala Mora, 1995).
El amplio conocimiento astronómico de los incas les llevó a predecir fenómenos naturales, a entender la influencia de los astros sobre la siembra y sobre su vida. Poseían un calendario de año solar y un calendario lunar para las siembras. Sus fiestas las realizaban en tiempos de las cosechas como agradecimiento al dios Sol. Durante este periodo, hubo mucho intercambio de productos y conocimientos entre las diferentes regiones del Tahuantinsuyo, lo que provocó que los pobladores utilicen en su gastronomía productos originarios de otras regiones de América (Unigarro, 2014).
Kowii, 2013Ayala Mora, 1995