EL JUEGO
DE LOS GRANDES

 

 

 

 

 

 

Pete Newell

Swen Nater

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

España

 

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Publicado según acuerdo con Human Kinetics Inc.

 

Copyright de la edición original: © 2008 by Pete Newell and Swen Nater

 

Título original: Pete Newell’s playing big

 

Traducción: Valle García

 

Revisión técnica: Jordi Picó

 

Diseño cubierta: Rafael Soria

 

© 2011, Pete Newell

              Swen Nater

 

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Primera edición:

ISBN: 978-84-9910-088-3

ISBN EPUB: 978-84-9910-238-2

 

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

Diagonal, 299 – 08013 Barcelona

Impreso en España por Sagrafic, S.L.

 

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A Merv Lopes, un gran amigo y compañero
en el Big Man Camp desde 1993. Gracias
a su gestión en estos campus, yo sólo
tenía que preocuparme de enseñar. Desde
la organización de patrocinadores hasta
el transporte del hotel al gimnasio, Merv
lo ha hecho todo por mí. Por eso y, sobre todo
por su amistad, siempre le estaré agradecido.

 

Pete Newell

 

 

 

A Tom Lubin, sin el cual nunca me hubiera
iniciado, aunque tarde, en el baloncesto y sin el
cual nunca hubiera desarrollado mi pasión por
este deporte ni hubiera escrito sobre lo que
aprendí, principalmente de él.

 

Swen Nater

 

 

 

ÍNDICE

 

 

 

 

Prólogo

 

Simbología de los esquemas

 

 

1. Juego interior actual

2. Equilibrio

3. Juego de pies

4. Velocidad de acción

5. Movimientos de recepción

6. Recepción del balón

7. Movimientos desde el alero

8. Tiros de media distancia y en el área

9. Movimientos en el interior

10. Bloqueo

11. Combinaciones de dos y tres jugadores

12. Juego de pívot en todas las posiciones

13. Rebote

14. Defensa

15. Instrucción y desarrollo

 

Índice alfabético

 

Sobre los autores

 

 

 

 

 

 

 

El baloncesto, como todos los deportes, ha experimentado muchos cambios desde sus inicios. Originariamente, después de cada canasta se saltaba al centro y estaba permitido el contacto extremo. El deporte llegó a ser tan físico que se colocaron vallas alrededor de la cancha para que los aficionados no sufrieran daños. Por ello, en Estados Unidos, a los jugadores de baloncesto se les llama cagers, “enjaulados”. A medida que el deporte fue evolucionando, el salto central se eliminó, se introdujo el ataque a zona y el juego empezó a ser más fluido de principio a fin.

Los jugadores altos que tenían agilidad y encestaban se convertían en grandes valores. Con una altura de 2,08 metros, una buena coordinación y mucha competitividad, George Mikan, de la Universidad de DePaul, fue el primer gran hombre dominante del baloncesto. Bob Kurland, de Oklahoma A&M (ahora Oklahoma State), un contemporáneo de Mikan ligeramente más alto, también era muy ágil y activo, y llevó a sus Aggies a los campeonatos de la NCAA en 1945 y 1946. Ambos pívots no sólo impulsaron cambios en las normas como el bloqueo ilegal, sino que además convencieron a todo el mundo de que la altura era la clave para ganar.

Pronto, cualquier chico alto que fuera capaz de atarse los cordones de las zapatillas se convertía en un “proyecto” a desarrollar. El problema era que pocos entrenadores y menos jugadores entendían los conceptos técnicos y tácticos necesarios para destacar como pívot.

Quizá porque yo reconocí al principio de mi vida como entrenador la importancia del juego del pívot para el éxito de un equipo de baloncesto, llegué a ser un gran aprendiz –y posterior mentor– en ese aspecto del deporte. Hace tiempo que comencé a escribir cosas, anticipándome a lo que un día se convirtió en la posibilidad de recopilar mis conocimientos sobre el juego del pívot en un libro.

Cuando comencé a escribir, sólo había una posición del pívot en el deporte: un center. Grandes pívots como Bill Russell, Kareem Abdul-Jabbar, Moses Malone, Hakeem Olajuwon y Shaquille O’Neal han dominado el juego en sus respectivas épocas. Además, los cambios queha sufrido el deporte –así como la cancha– y los tipos de atletas que lo practican han aumentado las definiciones de juego interior y jugador pívot.

Mi Big Man Camp, que comenzó en 1976, y mi Tall Women’s Camp han cambiado a lo largo de los años hasta reflejar lo ampliamente aplicables que llegan a ser las capacidades del juego de pívot en las posiciones de los jugadores. Han asistido muchas estrellas presentes y futuras, pero ahora es más probable que se inscriban un Tayshaun Prince, un Shawn Marion o un Mike Dunleavy Jr. que un Kwame Brown, un Jermaine O’Neal o un Tyson Chandler.

La fama de los campus ha llegado a ser mundial y me han pedido que enseñe el juego de pívot en muchos países. Sin embargo, los días en los que viajaba tanto han terminado. Por ello, decidí que era el momento de crear un libro en el que compartir los muchos puntos de enseñanza que he recopilado y perfeccionado durante mi vida, junto con un DVD en el que mostrar las experiencias del campus de Pete Newell.

Uno de los primeros participantes del campus, Swen Nater, que también es escritor, se ofreció para ayudarme en este proyecto. Cuando estuve convencido de que Swen y yo teníamos el mismo punto de vista respecto a los principios del juego interior y la enseñanza, y una vez Human Kinetics mostró su interés en publicar el libro y el DVD que yo tenía en mente, el proyecto comenzó a tener forma.

El resultado, El juego de los grandes, va más allá de qué es importante para enseñar y aprender cosas sobre el juego interior; también ofrece detalles sobre cómo enseñar y usar los conceptos técnicos y tácticos esenciales para el rendimiento exitoso en la cancha de juego. El libro y el DVD ofrecen una fórmula completa para que jugadores de varias posiciones y tamaños desarrollen fuerzas interiores en ambos extremos de la cancha. El juego de los grandes también aporta instrucciones para que los entrenadores trabajen con sus jugadores y les enseñen el juego interior.

Como verás, en mis campus, todos los que asisten aprenden juegos de pies y a meter canastas desde la posición de alero, el poste alto y el poste medio. De hecho, enseñamos habilidades ofensivas desde la línea exterior. Hasta los jugadores más altos comienzan aprendiendo movimientos desde la posición de alero, incluidos el manejo del balón al avanzar y los juegos de pies. Cuando los jugadores comienzan a desarrollar sus capacidades ofensivas, los ponemos de pívots para que trabajen un juego de pies casi idéntico. Enseñamos en ambos lados de la cancha para que los jugadores puedan desarrollar su destreza en pies y manos tanto en la izquierda como en la derecha. Los jugadores que asisten al campus llegan a ser jugadores ofensivos en el interior y en el exterior. El DVD muestra las experiencias de este campus para entrenadores y jugadores que no pueden asistir por sí mismos.

Como duran poco tiempo, los campamentos sólo sirven para desarrollar habilidades ofensivas. Sin embargo, este libro abarca todo el espectro de acciones técnicas y tácticas empleadas en el juego interior. Si es importante “jugar como los grandes”, lo descubrirás aquí.

El deporte del baloncesto puede cambiar, pero el equipo que controle mejor el juego interior siempre dominará el partido. Los jugadores que aprendan a hacer uso de su tamaño, su fuerza y sus conocimientos técnicos y tácticos contra su oponente siempre tendrán ventaja. Esto ocurre todos los días en todos los deportes que se practican.

 

 

 

SIMBOLOGÍA DE LOS ESQUEMAS

 

 

 

 

   

 

Base

 

   

 

Escolta

 

   

 

Alero

 

   

 

Ala-pívot

 

   

 

Pívot

 

   

 

Jugador con balón

 

   

 

Entrenador

 

   

 

Adversario

 

 

Trayectoria del jugador

 

 

Trayectoria del balón

 

 

Bloqueo

 

 

 

 

 

Mucho ha cambiado el deporte del baloncesto desde la época de Mikan, Kurland y Russell. El término center se ha abandonado para connotar al jugador alto o grande que actúa como principal anotador, defensa y reboteador del equipo. Sin embargo, los días en los que se bloqueaba por abajo y se cubría a un adversario por detrás ya pasaron hace tiempo.

No obstante, los cambios en el papel del center no han mermado el valor de los jugadores que realizan dichas funciones. Un análisis de 2007 sobre los sueldos de los jugadores de la NBA reveló que los que ocupan la posición de lo que más se asemeja a un center son los que más cobran de la liga. Kevin Garnett, Ben Wallace, Shaquille O’Neal, Yao Ming, Chris Webber, Carlos Boozer, Jermaine O’Neal, Zach Randolph y Tim Duncan se encuentran entre los jugadores mejor pagados.

Esta lista también incluye a Dirk Nowitzki, Elton Brand, Pau Gasol y Shawn Marion. Son jugadores que pueden rebotar y cubrir a hombres altos en el poste bajo, pero también pueden salirse del perímetro para marcar un triple o meter un gancho. Todos hemos visto el gran repertorio de movimientos de pívot y paradas defensivas que emplean figuras de menor estatura como Kobe Bryant, Tracy McGrady, Dwyane Wade, Joe Jonson y LeBron James para ayudar a sus equipos.

Por tanto, la capacidad de actuar como un buen pívot es mucho más esencial en el juego moderno. El juego de pívot ya no es una obligación relegada a un simple center de poste bajo; en lugar de eso, muchos jugadores que se sitúan en la cancha en algunos momentos tienen que servir como pívots. Veamos rápidamente cómo ha llegado a ocurrir esto.

Shawn Marion es uno de esos jugadores que funcionan tanto en el poste como en el perímetro.

Cambios en el mecanismo

En la década de los sesenta y a principios de la de los setenta, la mayoría de los ataques se realizaban desde una formación triangular en la que el pívot recibía un pase interior de espaldas a la canasta y éste pasaba el balón a un compañero de equipo o hacía un movimiento para encestar.

Esta estructura ofensiva era muy efectiva; los equipos necesitaban un jugador grande capaz de romper defensas y distribuir el balón para poder desarrollar un ataque fluido.

Cuando el Título IX se convirtió en ley en 1972, una de las consecuencias con las que no se contaba era la reducción de la cantidad del tiempo de práctica disponible para los chicos en edad de instituto; tenían que compartir las instalaciones deportivas con las chicas a partes iguales. El hecho de que las sesiones de práctica fueran más cortas implicaba que había menos tiempo para llegar a controlar el triángulo ofensivo con un solo pívot. Al haberse reducido considerablemente el tiempo de práctica, los entrenadores de baloncesto masculino vieron la necesidad de entrenar el ataque ofensivo en media cancha.

En aquella época, un entrenador llamado Bobby Knight dejó West Point para ser primer entrenador el equipo masculino de baloncesto de la Universidad de Indiana. En West Point, Knight empleaba un ataque llamado “acción reversa” (reverse action), que era un sistema tradicional en el que el pívot podía moverse de espaldas a la canasta. Sin embargo, en aquella época, las normas de los bloqueos cambiaron y los jugadores ya no tenían que dejar un metro de distancia para que el defensor rodeara el bloqueo. Knight se aprovechó de este cambio en las normas e inventó el “juego libre” (motion offense), un sistema en el que todos los jugadores –incluido el center– bloqueaban en el perímetro para dejar a los aleros hacer tiros en suspensión abiertos y puertas atrás sorpresa.

Jugadores en movimiento

El juego libre tuvo mucho éxito en el país. Los entrenadores de instituto enseguida se dejaron caer por los cursos intensivos de entrenamiento de Knight para aprender más sobre este ataque revolucionario con el que a Knight le iba tan bien en Indiana. Los entrenadores sabían que se estaban topando con algo muy difícil de cubrir y, lo que es más importante, más fácil de enseñar para un entrenador. Era un ataque que funcionaba bien y podía implementarse en tan sólo unas semanas. Los entrenadores que pusieron en práctica el ataque en movimiento experimentaron un éxito instantáneo; los equipos no estaban preparados para defenderse de todos esos bloqueos, cortes y movimientos del balón que se daban en una sola posesión con el juego libre.

Lo que estos entrenadores no sabían era que estaban cambiando el deporte del baloncesto –en esencia, estaban eliminando el papel del poste que se colocaba estrictamente de espaldas a la canasta contra el que antes funcionaba el ataque ofensivo. En el juego libre, las oportunidades de marcar se creaban principalmente con bloqueos efectivos, el uso adecuado de estos bloqueos y movimientos de balón rápidos y seguros. Como resultado, los jugadores llegaron a ser más versátiles e intercambiables (ver figura 1.1, de la a a la d). Menos equipos consideraban los movimientos de uno contra uno de un pívot concreto como una opción prioritaria. Todos los jugadores, sin importar la posición, podían bloquear en el perímetro, cortar y pasar. Las etiquetas tradicionales de center, ala-pívot, alero bajo, escolta y base se aplicaban sin excesivo rigor.

El juego libre hacía que los jugadores más altos y grandes se alejaran de la canasta más veces durante un partido, tanto para ejecutar un ataque como para cubrir a los oponentes altos, quienes también se colocaban en el área con menos frecuencia. Esto quiere decir que los jugadores necesitaban desarrollar más movilidad, mejores habilidades para pasar y recibir, y lanzar desde fuera con más precisión. Los chicos altos que no podían operar desde dentro se sustituían por jugadores más bajos, más rápidos, con más movilidad y más versátiles. Estos jugadores podían bloquear, cortar, correr, saltar o meter un gancho. También podían correr por la cancha y moverse con la suficiente rapidez como para defender a un jugador de similar versatilidad en el otro extremo.

El juego libre comenzó a evolucionar rápidamente. Muchos entrenadores alteraron este sistema de ataque con cinco jugadores –en el que todos (incluido el center) estaban involucrados en el perímetro–para ajustarlo a su personal. Algunos dejaban a dos jugadores altos cerca de la canasta mientras que los otros tres bloqueaban para conseguir libertad en el perímetro. Este tipo de juego libre se llamó “dos dentro y tres fuera”. Este ajuste puede parecer un paso atrás en el baloncesto tradicional y el uso del center cerca de la canasta. Por el contrario, los centers seguían bloqueando en el perímetro (ver figura 1.2); simplemente, no se quedaban ahí tanto tiempo. El centro quedaba abierto para los cortes hacia canasta. Si otros compañeros del equipo cortaban la zona cuando un jugador recibía el balón dentro, el espacio se convertía en un problema y solían disminuir las oportunidades de hacer movimientos de uno contra uno, excepto en los tiros en salto con giro.

Figura 1.1. En esta secuencia de ataque en movimiento, el centro se abre hacia la izquierda y se crean oportunidades de anotar a través del bloqueo, el corte y el pase.

La aparición del ataque flex ayudó a completar la evolución del baloncesto, que pasó de ser un deporte en el que el poste era el protagonista a uno en el que los papeles de los jugadores estaban menos definidos. Más que un ataque con un patrón, el ataque flex es un sistema ofensivo de media cancha en el que se realiza un bloqueo indirecto en el lado débil para facilitar un corte hacia canasta y anotar, estando siempre balón y jugadores en movimiento (ver figura 1.3, de la a a la c).

Figura 1.2. Ataque en movimiento dos dentro y tres fuera.

Figura 1.3. Movimientos básicos de ataque flex en el que se bloquea al bloqueador en el lado débil. Aquí se muestra una secuencia posible.

Aunque más estructurado, el ataque flex tiene al menos una cosa en común con el ataque en movimiento: hace que el center se aleje de la canasta y ha cambiado el papel del poste, quizá para siempre.

Más jugadores en el poste

Los entrenadores siempre han sido conscientes de la correlación del juego ofensivo interior con el éxito. Siempre que se juegue al baloncesto en canchas del tamaño actual, con las mismas reglas básicas, el equipo que controla la zona controlará el partido. Aunque la canasta de tres puntos es muy popular, hemos visto a muchos equipos que confían en los tiros desde el exterior basándose en el dicho “vive por los tres y muere por los tres”. Los buenos entrenadores aprovechan el talento de sus jugadores. Si un equipo tiene jugadores que pueden operar desde dentro, el entrenador les da la oportunidad de recibir el balón cerca de la canasta.

Hay quien critica estos ataques modernos porque se saca al poste tradicional del juego ofensivo, y así es. Sin embargo, estos ataques permitieron a los entrenadores aprovechar el talento de sus jugadores creando oportunidades para que más jugadores reciban el balón en el interior y anoten. Los aleros –y a veces los escoltas– con habilidades en el interior eran ideales para moverse hacia el poste, así que no se ocupaba esa zona. Cuando algún jugador tenía ventajas en fuerza o tamaño sobre los que lo cubrían, había que explotar esas ventajas. Esto era así en el pasado y lo sigue siendo hoy.

El reto consiste en que si más jugadores del equipo son capaces de anotar dentro, el entrenador tiene que encontrar tiempo y espacio para entrenar a los individuos que juegan en el poste. En cualquier equipo de baloncesto, masculino o femenino, cuantos más jugadores sean anotadores en el interior, mayor parte del equipo podrá dominar la zona, lo cual es la clave del éxito para el equipo.

Enseñar el juego interior a todas las posiciones ya no es una opción, es una necesidad, no sólo para el éxito del equipo en el instituto, sino también para preparar a los jugadores para jugar al baloncesto en la universidad. A medida que los jóvenes se van desarrollando físicamente, las diferencias en talla y fuerza crecen en la universidad más que en el instituto. Los programas de baloncesto masculinos y femeninos actuales integran el juego del pívot en todas las posiciones en el ataque de media cancha. Los entrenadores de instituto ayudarían mucho a sus jugadores si los prepararan para afrontar retos como hacer turnos en la universidad, desarrollar el juego de pívot de todos los jugadores que mostraran signos del talento necesario para operar cerca de la canasta. Los entrenadores tienen que encontrar una forma de hacerlo sin importar las limitaciones del tiempo y el espacio de la práctica que muchos deben afrontar actualmente. La creación de un equipo multidimensional desarrollando jugadores multidimensionales tiene muchas recompensas y ha de ser el objetivo de todo entrenador.

 

 

 

Planificación para un juego interior suficiente

 

Tras comprobar el talento individual y calcular unos turnos para el equipo, en entrenador puede prever todas las combinaciones de sus jugadores en la cancha en cualquier momento. Comenzando con la combinación que ofrezca la mayor fuerza del equipo, el entrenador puede avanzar creando grupos adicionales basándose en situaciones hipotéticas. Por ejemplo, si se supone que dos jugadores específicos pueden hacer falta, lesionarse o no jugar por cualquier otra razón, se crea una nueva combinación.

Del mismo modo, el entrenador puede identificar los puntos débiles en ciertas alineaciones. Puede que una combinación en particular no ofrezca la destreza necesaria para el rebote. Otro puede presentar demasiadas responsabilidades defensivas en la zona.

El siguiente paso consiste en desarrollar ejercicios prácticos para reforzar los puntos fuertes y minimizar los débiles de cualquier grupo de cinco jugadores que pueda situarse en la cancha. Por ejemplo, puede hacerse una serie de rebotes formando pare-jas con jugadores con el mayor tamaño, la mayor fuerza y habilidad con el balón. Una serie de lanzamientos en el interior puede realizarse con jugadores con capacidades ofensivas y defensivas similares.

En alguna ocasión, el entrenador puede probar a un jugador en lo que parezca ser una situación desigual, por si acaso el equipo necesita que ese jugador ayude a cubrir una zona débil. Por ejemplo, un jugador más bajo puede sentirse más cómodo en el perí-metro. Pero si el jugador tiene un alcance más largo, una velocidad superior o una excelente capacidad de salto, puede ser capaz de cubrir a jugadores más altos. Este jugador puede aprovechar practicando en esa posición antes de tener que hacerlo durante un partido.

Cuando el entrenador desarrolla planes prácticos diseñados para aumentar la profundidad del equipo a través del desarrollo de jugadores multidimensionales, la efectividad sostenida del equipo en los partidos aumenta. Además, a medida que muchos jugadores comienzan a mejorar su juego interior y exterior, el nivel de la competición en la práctica también aumenta. Esto sólo puede hacer bien al equipo.

 

 

Conclusión

Jugar al baloncesto es divertido. Cuantas más cosas puedan hacer los jugadores con el balón –y en todos los espacios de la cancha–, más divertido será este deporte para ellos. Éste es el motivo por el cual, en los partidos amistosos, a los jugadores interiores les gusta irse al perí-metro y a los escoltas les encanta jugar en el interior y anotar. Los jugadores grandes se divierten botando el balón por la cancha y haciendo movimientos de uno contra uno desde arriba o desde el alero. A los jugadores bajos les gusta expandir su juego haciendo de poste o enganchándose a la canasta. Los jugadores actuales consideran esta versatilidad en las posiciones como parte del juego y como una oportunidad para emplear todas sus habilidades. Los jugadores y equipos que mejor usen sus capacidades individuales y colectivas en todas las áreas de la cancha –incluido el poste– serán recompensados.

 

 

 

 

Rara vez un jugador posee todas las herramientas físicas necesarias para el juego de pívot ideal. Aún existen jugadores o entrenadores que creen que la ausencia de uno o dos atributos valiosos incapacitan a un jugador para sobresalir en el área del poste alto. El error de esta presunción es evidente si se observa el gran éxito de muchos pívots que hoy se consideran estrellas.

Por ejemplo, Wes Unseld fue un gran pívot de la Universidad de Louisville y luego un all-star de la NBA cinco veces con los Baltimore/Washington Bullets. Wes no llegaba a los dos metros de altura, era lento y no saltaba mucho. Sin embargo, Wes compensaba esas deficiencias físicas con su gran complexión, una gran comprensión del deporte, su excelente juego de pies y su posicionamiento y su implacable determinación para jugar mejor que otros jugadores con más talento natural. Éste es el motivo por el cual los entrenadores no deben infra-valorar a aquellos jugadores con menos talento físico cuando les enseñan las habilidades del juego de pívot. Los jugadores que carecen de alguna herramienta física necesaria para sobresalir en el poste no deben desanimarse y dejar de desarrollar su juego en el interior. Los jugadores persistentes y los entrenadores pacientes al final alcanzarán su recompensa si continúan trabajando para desarrollar capacidades de poste, incluso aunque sus activos físicos no sean tan impresionantes. Gracias a la experiencia, sabemos que si un jugador puede coger el balón, desea jugar un partido y se muere por aprender y trabajar duro, los beneficios bien valen la inversión.

Dicho esto, ¿por dónde empezamos para desarrollar las herramientas motrices necesarias para tener éxito en el poste? Los capítulos 2, 3 y 4 cubren los tres primeros pasos: equilibrio, juego de pies y velocidad. Las tres son habilidades que aportan las bases que los jugadores necesitan para abrirse, anotar, bloquear, rebotear, defender y jugar en un partido. Dentro de estas bases, el equilibrio es un prerrequisito del juego de pies, y el juego de pies, de la velocidad de movimientos.

Al igual que el átomo es el componente básico de la vida, el equilibrio es el componente básico del rendimiento en el baloncesto. Piénsalo. La eficacia de todos los movimientos que realiza un jugador de baloncesto en la cancha depende del equilibrio. Sin un buen equilibrio, no se puede hacer ningún corte con rapidez, no se puede lanzar con rapidez y no se puede saltar con rapidez. Sobre todo, el baloncesto es un deporte de velocidad. Si un jugador pierde el equilibrio y tiene que recuperarlo antes de moverse, el resultado es la inseguridad. Como todos sabemos, “el que duda, pierde”. Este principio queda demostrado en el baloncesto.

Debido al gran grado de contacto cerca de la canasta, el equilibrio en esa zona es más importante todavía. Cualquier jugador que entre en la botella puede sufrir empujones o tirones o puede caerse al suelo. En la botella, los jugadores suelen perder el equilibrio más que en cualquier otra zona de la cancha. Por lo tanto, es obligatorio que todo el que juegue en el interior tenga un buen equilibrio.

Equilibrio corporal

Los jugadores interiores que tengan un mal equilibrio corporal, o una mala distribución del peso, mostrarán algunos de los siguientes síntomas o todos ellos: se tropiezan solos cuando paran, comienzan o cambian de dirección, son descoordinados, les falta juego de pies y velocidad y suelen estar muy rectos. Al ver a estos jugadores, se observa que la posición de la cabeza casi nunca está entre los pies.

Al salir del instituto, ninguna universidad llamó a George Mikan. Cuando Ray Meyer comenzó a trabajar con él en DePaul, lo primero que entrenó fue el equilibrio de Mikan. Mikan estaba demasiado recto. Sin el equilibrio adecuado, el jugador tiene menos control sobre su cuerpo. Y si no se controla el propio cuerpo, no se pueden controlar los movimientos de uno mismo ni del balón. El equilibrio corporal es fundamental para maniobrar y controlar las habilidades ofensivas y defensivas necesarias para practicar este deporte. Como norma general, los jugadores más altos se encuentran en desventaja en ese sentido en comparación con los jugadores que de forma natural están más cerca del suelo; su centro de gravedad está más arriba y no están acostumbrados a flexionar las rodillas.

El equilibrio corporal perfecto requiere una distribución igual del peso en una línea imaginaria que pasa por los pies, las caderas y la cabeza (ver figura 2.1). Las rodillas han de flexionarse casi a 90°, la espalda ha de estar casi en vertical, la cabeza y la barbilla han de estar levantadas y los pies un poco más separados que los hombros. Los brazos tienen que ponerse de modo que la parte superior quede casi en paralelo respecto al suelo y los antebrazos en vertical. Esto ayudará a esquivar al oponente. En otras palabras, el equilibrio adecuado se consigue cuando el jugador ha establecido una base baja con el peso distribuido igualmente entre los dos pies; un poco más del 50% del peso recae sobre los antepiés. Si los pívots tienen los pies muy juntos, la distribución igual del peso en ambos pies es casi imposible. Si la espalda no está casi vertical, recaerá demasiado peso sobre los talones. Si los codos están separados del cuerpo, el equilibrio pasará de lado a lado.

El equilibrio corporal adecuado permite a los pívots hacer movimientos veloces y cambios rápidos de dirección. Las rodillas flexionadas, la posición adecuada de los pies, el centro de gravedad bajo, la columna vertical y la barbilla elevada aseguran al jugador poder iniciar los movimientos rápidamente y hacer cambios de dirección esperados o inesperados. La posición correcta de los brazos ayuda a los jugadores a acelerar rápidamente.

En cuanto al desarrollo del equilibrio corporal, la paradoja estáen que el cuerpo ha de perder el equilibrio para aprender a mantener el equilibrio. Cuando se juega al baloncesto, el pívot está continuamente moviéndose hacia delante, hacia los lados, hacia atrásy hacia arriba; en otras palabras, el pívot está continuamente per diendo el equilibrio. Por lo tanto, cuando se entrena el equilibrio de un jugador, hay que hacerle perder el equilibrio repetidamente. El ciclo en el que se pierde y se recupera el equilibrio es el único método de ejercitar el hábito de ajustar continuamente el cuerpo en este aspecto.

No obstante, antes de probar el equilibrio, un jugador debe conocer primero cómo es el equilibrio corporal adecuado y, lo que es más importante, cómo se siente uno. Así que el equilibrio estático es un prerrequisito para el equilibrio dinámico.

Figura 2.1. Equilibrio corporal adecuado.

Equilibrio estático

Cuando se tiene equilibrio estático, las rodillas se doblan casi a 90°, la espalda está casi en vertical, los pies están ligeramente más separados que los hombros, los codos están cerca del cuerpo y las manos aproximadamente a la altura de los hombros. La cabeza queda directamente por encima del punto medio que hay entre los pies y la barbilla está elevada.

Aunque la colocación de los pies, los codos y las manos es crucial, la posición de la cabeza es lo más importante. Para un buen equilibrio, la cabeza ha de situarse por encima del punto medio entre los dos pies para que se mantenga el mismo peso sobre ambos pies. La barbilla ha de estar elevada para evitar que recaiga demasiado peso sobre los antepiés.

Cuando un jugador comienza a sentir el equilibrio adecuado, es el momento de iniciar la práctica de una posición equilibrada. El jugador ha de practicar moviéndose en posición vertical y asumiendo una posición equilibrada. En este punto, el entrenador puede buscar fallos en la posición del jugador. En general, los errores más comunes están en la posición de la cabeza, la elevación de la barbilla, la separación de los pies y la verticalidad de la espalda. La mayoría de los jugadores altos tienen la espalda débil; normalmente tienen la parte inferior de la espalda convexa o curvada.

El número de repeticiones necesarias depende del jugador. Cuando un jugador puede alcanzar una posición equilibrada adecuada de forma sistemática, puede que haya llegado el momento de avanzar. Sin embargo, esta actividad ha de repetirse diariamente hasta que se establezca el equilibrio de forma natural.

Equilibrio dinámico

Cuando un jugador muestra signos de equilibrio estático de forma natural, puede avanzar para desarrollar equilibrio en el contexto de movimiento sin el balón. Como las paradas en un tiempo y los pivotes aún no se han presentado en este punto, las instrucciones iniciales para el equilibrio dinámico se limitan a una operación sencilla llamada ejercicio Mikan por su fundador, George Mikan. Más adelante, en este capítulo, aparece una descripción del ejercicio Mikan. Se ofrece más información sobre el entrenamiento del equilibrio en movimiento en el capítulo 3, que trata sobre el juego de pies.

 

 

 

Mikan y Duncan

 

George Mikan fue el primer gran jugador de la historia del baloncesto. Era un jugador tan dominante que, cuando los Minneapolis Lakers viajaron a Nueva York, en la marquesina del Madison Square Garden se leía “George Mikan contra los Knicks”. Se dice que cuando Mikan entró en el vestuario antes del partido sus compañeros de equipo todavía llevaban puestos sus trajes y sus corbatas. Le dijeron que como el cartel decía que el iba a jugar contra los Knicks, debía salir y hacerlo. Aunque Mikan les explicó a sus compañeros que aquel ardid publicitario no tenía nada que ver con él y los convenció de que se cambiaran, hubiera sido capaz de ganarles a los Knicks él solo. Mientras estuvo en la Universidad De-Paul, Mikan ya le había ganado a un equipo completo en un partido –sus 53 puntos fueron más que los que marcó todo el equipo contrario, el Rhode Island State.

Todo el mundo sabía que George Mikan “era el dueño de la pintura”. Cuando digo “todo el mundo” me refiero a sus oponentes y sus compañeros de equipo. Mikan era tan posesivo en el área de la canasta que una vez hasta taponó el tiro de un compañero. Según cuenta la historia, un novato se metió en el área mientras Mikan estaba pidiendo el balón en el poste bajo. Aunque el jugador hizo un bonito ataque y marcó, cuando volvió a la defensa, Mikan le dijo que se mantuviera alejado de esa zona. Cuando el obstinado jugador insistió, Mikan le pegó un manotazo al balón y lo sacó de la cancha. Este jugador se vendió al día siguiente.

Mikan es la razón principal (junto con Bob Kurland, del Oklahoma A&M) de que se instituyera la regla del bloqueo ilegal. Antes de la introducción de esta norma, Mikan ocupaba el interior en la defensa y saltaba por encima del aro para sacar cualquier intento de tiro, tanto si los balones iban hacia él por arriba como por abajo. Mikan era un jugador agresivo, intentaba bloquear todos los tiros. En el ataque, llevaba constantemente el balón al aro. Cuando George comenzó a jugar al baloncesto para Ray Meyer en DePaul, pronto se convirtió en una estrella y se le consideró el mejor grande del país.

Cuando Mikan llegó por primera vez a DePaul, se dice que tenía problemas con el equilibrio porque su postura era demasiado alta. Como con muchos jóvenes altos, su falta de fuerza en las piernas los desanimaba a la hora de mantener el centro de gravedad bajo durante mucho tiempo. Ray Meyer trabajó muchas horas con el joven que, afortunadamente, mostró una ética que rara vez se observa en ningún deporte. Huelga decir que mereció la pena el tiempo y el esfuerzo. Ray Meyer ayudó a Mikan a crear lo que la Associated Press describió como “el mayor jugador de la primera mitad de siglo”.

En su época, George Mikan era el dueño de la pintura.

Lo crean o no, Tim Duncan no es un jugador con talento. No es excepcionalmente rápido y no salta de forma espectacular. Sin embargo, es muy efectivo en el poste bajo debido a su maniobrabi-lidad, lo cual puede atribuirse a su impecable equilibrio. En la NBA, el equilibrio en el poste bajo es muy difícil de establecer y mantener por todos los empujones, tirones y golpes que se dan cerca de la canasta. La fuerza que posee Duncan en la parte inferior de su cuerpo y su capacidad para mantener el centro de gravedad bajo le permiten mantener la espalda vertical. Esto le permite a su vez mantener la cabeza cerca de la posición sobre la que se sitúa el punto medio entre los dos pies. Esta postura es la clave de Tim para amagar y salir en cualquier dirección. Y no sólo eso, sino que como tiene la espalda vertical, puede usar su longitud para elevarse rápidamente. El hecho de ser ambidiestro tampoco le viene mal.

 

 

Ejercicios de equilibrio

Los siguientes ejercicios para entrenar el equilibrio son sencillos. Un jugador no tarda mucho tiempo en sentir el equilibrio adecuado. Aunque se aprende fácil y rápidamente, estos ejercicios han de practicarse a diario durante al menos unas cuantas semanas. Los entrenadores o los jugadores pueden sentirse tentados a interrumpir la práctica cuando observan mejoras en el juego. Hay que evitarlo. Hasta los jugadores profesionales con más experiencia (en cualquier posición) pueden obtener beneficios del entrenamiento regular del equilibrio.

 

 

Empujar y estirar

 

En una posición estática y equilibrada, con las rodillas flexionadas, los jugadores le dan la mano al entrenador. El entrenador tira de los jugadores hacia delante y los empuja hacia atrás, intentando hacer que muevan uno o los dos pies (ver figura 2.2). Para mantener el equilibrio y no levantar los pies, los jugadores han de emplear continuamente la coordinación de los músculos. Cuando un jugador mueve un pie, el cuerpo lo advierte y se ajusta, lo cual determina una mejora del rendimiento la próxima vez.

Figura 2.2. Una jugadora a la que el entrenador empuja y tira de ella para trabajar el equilibrio en el ejercicio de empujar y estirar.

 

 

Manos arriba

 

Yo creo que nuestro éxito en Cal se debe en parte al ejercicio de manos arriba. El concepto del ejercicio proviene de los Marines de Estados Unidos, ya que todos los días aumenta la demanda. Comenzamos con una duración de dos minutos y se aumentan dos minutos al día, hasta que se llega a 20 minutos. Yo recomiendo un máximo de 10 minutos para los jugadores de instituto.

El equipo se dispersa por la superficie de la cancha, lo cual les deja mucho espacio para moverse sin molestarse. Cada jugador adopta una posición equilibrada y baja, con las rodillas bien flexionadas para hacer presión en los músculos de los muslos. Un pie se coloca delante del otro y una mano se levanta en el aire, con el otro brazo en paralelo respecto al suelo. Cuatro órdenes determinan la dirección hacia la que los jugadores deben desplazarse –derecha, izquierda, delante y detrás. Las órdenes varían para evitar que los jugadores se anticipen al patrón o al ritmo. Todas las órdenes han de decirse claramente y en voz alta. El entrenador también da una orden cuando decide que los jugadores cambien la posición de las manos y los pies.

Yo opino que los jugadores tienen que ser conscientes de que las extremas demandas físicas son tan importantes como ganar o perder al final de la primera y la segunda mitad del partido. Aunque el ejercicio es difícil y físicamente intenso, tiende a favorecer la creación de vínculos positivos en el equipo. Los jugadores que están a punto de abandonar tienen que decidir si dejar el ejercicio o esforzarse y echarle ganas. Los jugadores con el mejor estado físico suelen animar a los que están a punto de abandonar. Para mi sorpresa, en mis equipos, este apoyo continuaba en los partidos y estos vínculos se mantienen hasta hoy. Yo lo atribuyo, en gran parte, al ejercicio de manos arriba.

 

 

El ejercicio Mikan

 

Aunque el ejercicio Mikan requiere habilidades más avanzadas que el equilibrio sencillo, lo incluimos aquí porque es un gran ejercicio para enseñar a mantener el equilibrio.

El jugador comienza de pie ligeramente hacia la derecha de la canasta, a algo más de medio metro del tablero. Los hombros del jugador están alineados con el tablero y éste agarra el balón, preparado para empezar.

El jugador hace un gancho con la mano derecha rebotando en el tablero usando el pie izquierdo para elevarse (ver figura 2.3