Copyright de la edición original: © 2016 Creek Stewart

Esta obra se ha publicado según acuerdo con Adams Media, F+W Media, Inc.

© Todos los derechos reservados.

Ilustraciones de interior: © Eric Andrews

Título original: Survival Hacks. Over 200 ways to use everyday items for wilderness survival.

Autor: Creek Stewart

Traducción: Pedro González del Campo

Diseño de cubierta: David Carretero

Edición: Mã Ángeles González Moreno

© 2017, Editorial Paidotribo

Les Guixeres

C/ de la Energía, 19-21

08915 Badalona (España)

Tel.: 93 323 33 11 Fax: 93 453 50 33

http://www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Primera edición

ISBN: 978-84-9910-693-9

ISBN EPUB: 978-84-9910-740-0

BIC: WSZV

Maquetación: Juanca P. Romero

Algunas de las secciones del libro se ocupan de actividades que pueden terminar en graves daños físicos o incluso la muerte. Los autores, Adams Media y F+W Media, Inc., niegan cualquier responsabilidad por lesión, pérdida, consecuencias legales o daños de cualquier tipo derivados del uso de la información y consejos ofrecidos en este libro. La información de este libro solo cumple el propósito de ser un medio de entretenimiento.

Muchos de los nombres usados por los fabricantes y vendedores para distinguir sus productos se consideran marcas comerciales. Conocedores de esta consideración, cuando tales nombres aparecen en este libro y en F+W Media, Inc., se escriben con mayúscula inicial.

Índice

 Introducción

      CAPÍTULO 1

Refugios improvisados

         CAPÍTULO 2

Soluciones ingeniosas para conservar el agua

       CAPÍTULO 3

Recursos improvisados para hacer y utilizar el fuego

       CAPÍTULO 4

Inventos y soluciones para la comida

        CAPÍTULO 5

Conservación de la salud

       CAPÍTULO 6

Inventos y soluciones para el equipamiento

        CAPÍTULO 7

Seguir avanzando

        CAPÍTULO 8

Kit de supervivencia diario (EDC) de bajo presupuesto

Conclusión

Agradecimientos

Índice alfabético

Introducción

«Improvisar» es arreglárselas con lo que uno tiene y abarca tres dimensiones:

1. Aplicar la experiencia y los principios básicos de supervivencia.

2. Implementar un pensamiento innovador.

3. Aprovechar los recursos disponibles.

EXPERIENCIA CON LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DE SUPERVIVENCIA

La experiencia es la base de casi todas las destrezas de supervivencia. La experiencia se adquiere leyendo libros, escuchando consejos y anécdotas de otros, y observando las acciones de los demás. Sin embargo, la forma más importante de adquirir experiencia real sobre los principios de supervivencia es probar y errar utilizando nuestras propias manos. Ningún método de aprendizaje puede remplazar la experiencia directa y personal. En una situación de supervivencia, nuestras opciones dependen en último término del conocimiento de los principios básicos de supervivencia sobre temas tales como obtener refugio, agua, fuego y alimentos.

PENSAMIENTO INNOVADOR

Son numerosas las ocasiones en que expreso mi opinión y afirmo que la destreza más importante para la supervivencia es la capacidad de innovación. En el ámbito de la supervivencia, la innovación se define como «el uso creativo de los medios disponibles para llevar a cabo un plan mediante la utilización de los conocimientos previos de supervivencia». Al término de la jornada, la aplicación de los principios de supervivencia se ve tan solo limitada por nuestra capacidad para usarlos de forma creativa.

APROVECHAR LOS MEDIOS DISPONIBLES

Medios disponibles son todo cuanto encontramos, natural o artificial, desde hojas y palos en el campo hasta botellas y limpiaparabrisas en la basura. Si aplicamos la experiencia y la creatividad para cubrir nuestras necesidades, todo es una fuente potencial y aprovechable para nuestra supervivencia. En este libro abordamos el

estudio de cientos de objetos cotidianos que se pueden modificar, reutilizar, readaptar, reconstruir, reciclar o buscarles otra utilidad para cubrir algunas de las necesidades básicas para la supervivencia del ser humano.

TRES MIL INTENTOS FALLIDOS

Algunos de los inventos y soluciones descritos en este libro son trucos y consejos que he asimilado durante toda una vida dedicada al estudio de la supervivencia; los aprendí de otras personas y de la observación directa sobre el terreno. He recogido todo tipo de innovaciones de amigos, familiares, estudiantes y otros entusiastas de la supervivencia. Siempre estoy al tanto de la aparición de nuevos medios divertidos y creativos para la supervivencia.

No obstante, muchas de estas más de doscientas innovaciones de supervivencia también son el resultado de más de tres mil intentos fallidos. Algunos, como «Confeccionar una pipa de ignición», del capítulo 3, me costaron más de veinte intentos hasta conseguirlo. Si hubiera tirado la toalla al primer intento, este libro solo tendría unas cinco páginas.

Las más de doscientas innovaciones descritas en las páginas siguientes funcionan de verdad. Las he utilizado con éxito todas ellas. Son una lección práctica de supervivencia; ahora mismo se puede poner uno a llevarlas a la práctica. Muchas deben ser confeccionadas en la comodidad del hogar o del garaje, y, sin duda, se las podrá usar en la siguiente acampada.

CUANTO MÁS PRACTIQUEMOS, MEJOR

Mientras estudies, llevar a la práctica y utilizar estas más de doscientas innovaciones creadas con todo lo que te rodea a diario es estar comprometido con el aprendizaje de los principios de supervivencia y con solucionar de forma creativa las necesidades básicas de supervivencia. ¡Esta experiencia adquirida se traducirá en más ideas innovadoras! ¡Y quiero que el lector me dé noticia de ellas! Mándame por correo electrónico esos inventos caseros a creek@creekstewart.com. ¡Quién sabe, tu remedio o solución tal vez aparezca en el próximo volumen de supervivencia!

capítulo 1

REFUGIOS
IMPROVISADOS

VESTIMENTA Y ENSERES

Cinturón con tracción

Pantis protectores

Protector labial para impermeabilizar cremalleras

Asideros prácticos para herramientas

Mochila de Roycroft

Mecapal para cargas pesadas

Manoplas o mitones a partir de medias de lana

CALZADO IMPROVISADO

Sellado de costuras con anillas de cera para inodoros

Botas esquimales de papel de periódico

Raquetas de nieve a partir de raquetas de tenis

Guaraches de goma

Nunca unas plantillas resultaron tan cómodas

Hielo para un calzado más cómodo

Raquetas de nieve hechas con cinta adhesiva

Polainas hechas con calcetines

REFUGIOS CON ENTOLDADOS Y SIMILARES

Refugio improvisado con una bolsa de basura

Bote casero de lona impermeable

Anclaje para nieve o arena con una lata de refresco

Tensor improvisado con una anilla de lata de refresco

Dos sencillas defensas para ollaos

Entoldado económico para manitas

Banda amortiguadora casera

Refugio de supervivencia con una bicicleta

Cuerdas (vientos) fosforescentes

Tensor improvisado con una rama de 15 centímetros

REMEDIOS DE ALOJAMIENTO Y CALEFACCIÓN

Refugio construido con palés

Collarín conector para armazones

Esterilla para dormir o reflector de fuego por un euro

Mesa plegable para el campamento

Estufa de vagabundo con velas

Acumulador de calor mediante un cubo de metal

Sencillo aparato de aire acondicionado para cuando haya apagones

DESCANSO Y ROPA DE CAMA

Silla confeccionada con una sábana

Hamaca improvisada con una sábana

Catre elaborado con sacos de pienso

Taburete confeccionado con un neumático

Silla plegable de 85 gramos para el campamento

En condiciones extremas es posible sobrevivir unas tres horas sin cobijo. Casi siempre la prioridad número uno para la supervivencia es la exposición a los elementos. Cuando se tienen recursos limitados, lograr estar caliente, fresco, seco o protegido de la lluvia, de la nieve y del viento es más fácil de decir que de hacer. Es probable que a la hora de idear inventos caseros que sean eficaces necesitemos creatividad.

Nunca olvidaré las palabras pronunciadas por un sabio jefe de exploradores cuando yo era pequeño: «Chicos, vestirse es la primera de las grandes lecciones de supervivencia». Y tenía razón. Conseguir cobijo comienza por la vestimenta y el calzado. Concluye con principios más complicados, como resguardarse del viento, el aislamiento térmico, la ropa de cama, el material para techar refugios, aprovechar la reflexión del fuego y los medios de impermeabilización.

Los inventos de este capítulo están pensados para ofrecer protección a las personas y al equipamiento frente al mayor adversario para nuestra supervivencia: las adversidades meteorológicas. Para la supervivencia, sin protección frente a la furia de los elementos poco importan otras prioridades. La capacidad de afrontar las adversidades meteorológicas es lo que nos mantiene vivos el tiempo suficiente para desplegar otras habilidades destinadas a nuestra supervivencia, como conseguir agua, fuego o alimento. Iniciaremos este capítulo dedicado a los medios para protegernos guiados por el espíritu de mi viejo jefe de exploradores, o sea, por la vestimenta.

VESTIMENTA Y ENSERES

CINTURÓN CON TRACCIÓN

Que se te rompa el cinturón en el campo puede ser un contratiempo devastador, sobre todo si lo estás usando para llevar cosas como el cuchillo, el kit de supervivencia y la sierra. Es posible fabricar un cinturón muy resistente y sorprendentemente sencillo con la banda de rodadura de un viejo neumático de bicicleta. Una vez que se cortan los costados y se deja solo la banda de rodadura, se obtiene el ancho perfecto para un cinturón. Luego hay que atar, remachar o fijar con grapas la hebilla en un extremo; perforar agujeros en el otro extremo para poder ceñirlo bien y ya tienes en tus manos un cinturón indestructible. También se usa la banda de rodadura de viejos neumáticos para fabricar tirantes, correas para la mochila, asas de repuesto o una correa para portar el fusil. Los tacos de goma recortados de una banda de rodadura sirven para encender con prisas fuego cuando hace muy mal tiempo.

PANTIS PROTECTORES

Un viejo compañero de cacerías me enseñó este remedio sin igual que nunca he olvidado. Pese a su reconocida virilidad, cuando aquel hombre salía a cazar siempre llevaba puestos unos pantis, tanto en verano como en invierno. Durante los calurosos meses de verano a firmaba él, la malla de los pantis impedía que las garrapatas se aferrasen a la piel. En invierno los pantis eran una muy buena primera capa aislante contra el frío. Cuando las temperaturas bajan, todo consiste en llevar varias capas de ropa, y por eso es una gran idea que apenas nos dolerá en el bolsillo añadir unos pares de pantis al equipo invernal. Si estamos usando un par de botas nuevas, los pantis también previenen la aparición de ampollas al reducir la fricción del calzado. Solo hay que recortar y aprovechar la zona que cubre el pie y usarla como funda de los calcetines.

PROTECTOR LABIAL PARA IMPERMEABILIZAR CREMALLERAS

En condiciones climáticas extremas, incluso la zona más pequeña o una costura que no estén impermeabilizadas se convertirán en un grave inconveniente y en motivo de frustración. Muchas cremalleras son hidrófugas pero no impermeables. Una forma de impermeabilizar las cremalleras de chaquetas y mochilas es frotarlas con firmeza y de principio a fin con un protector labial. La cera del protector labial se introducirá por cualquier resquicio que haya e impedirá que se filtre el agua. De este modo, las cremalleras (sobre todo las de metal) también se lubrican y se facilita su uso. Otros productos que sirven para esta tarea son las ceras de colores, las velas, algunas marcas de gomina y la cera de abejas. Con el uso la cera irá desapareciendo, pero es un estupendo remedio temporal cuando la madre naturaleza se muestra inclemente.

ASIDEROS PRÁCTICOS PARA HERRAMIENTAS

Los sitios y medios para asegurar el equipo y las herramientas deben formar parte de las habilidades de supervivencia. Un remedio casero de rápido aprovechamiento es usar tramos de cámaras de ruedas de bicicleta para colgar de ellas diversas herramientas y material, y luego asegurarlas al cinturón, a las correas de la mochila, a la vaina del cuchillo e incluso a los bastones de senderismo. Las secciones transversales de la cámara neumática de las ruedas de bicicleta son muy usadas por los grupos de supervivencia y se las conoce como «bandas de explorador». Cuando estas secciones de goma se pasan alrededor del cinturón o de las cinchas de la mochila, son asideros muy seguros para pequeñas herramientas que queramos tener a mano. Yo llevo un multiherramientas ceñido a la correa de la mochila con una de estas bandas de explorador para que no se me pierda. Estos asideros son impermeables, baratos y muy resistentes. También sirven para encender fuego con rapidez cuando hace mal tiempo.

MOCHILA DE ROYCROFT

El Ministerio Canadiense de Defensa Nacional encomendó al instructor canadiense de supervivencia Tom Roycroft que presentase una colección de ideas que los soldados pudiesen improvisar y fabricar sobre el terreno con los limitados recursos a su alcance. En último término inventó lo que se conoce con el nombre de mochila de Roycroft. Como se muestra en el dibujo, se atan tres palos para formar un sencillo triángulo. Los palos que forman los lados derecho e izquierdo tienen la longitud de un brazo. El palo que forma la base mide la longitud del codo hasta las yemas de los dedos. El marco así formado se cubre con una tela, con una cubierta o una chaqueta y se depositan las provisiones en medio. La tela sobrante se pliega hacia el interior y con una ligadura entrecruzada se asegura el contenido en su interior. Por último, se hace un nudo de poste y se pasan los dos cabos de la cuerda alrededor de las esquinas inferiores del triángulo; a continuación se atan a la cintura. Es posible improvisar esta mochila en unos minutos y sin apenas recursos a nuestro alcance.

MECAPAL PARA CARGAS PESADAS

Aquí tenemos un invento de larga prosapia para transportar cargas pesadas pero que tal vez no hayamos visto con anterioridad. Aprendí este método de acarreo cuando estudié a los tramperos que se adentraban en las montañas de la frontera en el siglo xix. Aquellos montañeses tenían que transportar pesados fardos de pieles por trochas y caminos de herradura y luego portarlos en canoas. Y hacían esto casi exclusivamente con un mecapal1, una correa que rodea los hombros y luego la frente del portador. Los cabos del mecapal se aseguran a los costados de la cesta o fardo que se transporta. Suena extraño, pero la verdad es que permite transportar cargamentos pesados con menos esfuerzo. En vez de tener que soportarlo con los hombros como con una mochila tradicional, el mecapal alinea el peso con la columna vertebral. Es importante reparar en que no tiene que rodear directamente la frente, el mecapal debe rodear la porción superior de la cabeza con el torso inclinado.

MANOPLAS O MITONES A PARTIR DE MEDIAS DE LANA

Cuando hace frío, los leñadores duchos se protegen el cuello con una bufanda. Gran parte del calor se pierde por las arterias y venas apenas aisladas que recorren el cuello. Lo mismo sucede con las muñecas. El calor se pierde a través de la sangre que circula próxima a la piel en su curso de ida y vuelta a los dedos. Por esta razón, las manoplas o mitones largos (también llamados manguitos) suponen una gran diferencia a la hora de mantener calientes los dedos cuando hace frío. Con unos viejos calcetines de montaña de lana se obtienen unos mitones largos muy eficaces. Se corta el calcetín por encima del tobillo, se mete la mano hasta tocar la punta del calcetín, se practica un agujero para el pulgar en la zona del talón y se tira hasta ceñir bien la mano. Este guante aísla gran parte de la palma de la mano, así como las venas más expuestas del dorso de la mano y de la muñeca.

CALZADO IMPROVISADO

SELLADO DE COSTURAS CON ANILLAS DE CERA PARA INODOROS

Pese a que requieren mucho mantenimiento, me encantan las botas de cuero. Cuando se pasa mucho tiempo en climas húmedos, son muchas las botas de cuero que empiezan a dejar pasar agua por las costuras. Para eso existe un remedio rápido y fácil, que consiste en usar una anilla de estanqueidad de cera para inodoros. Antes de salir a caminar, se calientan las costuras de las botas con una vela. No hay que quemarlas ni dejar que se prendan fuego, solo calentarlas bien. Mientras las costuras están todavía calientes, se usa un paño para frotar todas las costuras con un poco de cera de la anilla. La cera se derretirá y penetrará en las costuras volviéndolas impermeables al agua. Cuando se está en una excursión, en un viaje o en una situación de supervivencia, hay que tener siempre a mano una de estas anillas de cera para inodoros. Este método también sirve para impermeabilizar toda la bota. Primero hay que calentar las botas dejándolas expuestas al sol o cerca de una hoguera.

BOTAS ESQUIMALES DE PAPEL DE PERIÓDICO

Las mukluks son las botas tradicionales de suela blanda que inventaron los esquimales en el Ártico. El diseño es muy funcional para temperaturas bajo cero cuando hay nieve polvo o la nieve es blanda, en vez de húmeda o medio derretida. Las botas esquimales permiten que los pies respiren a través de las gruesas capas de aislante y, al igual que sus primos los mocasines, permiten desplazarse en silencio. Se pueden improvisar unas botas esquimales con 20-30 hojas superpuestas de papel de periódico depositadas en el suelo con una esquina apuntando hacia delante. La bota se pone en medio con la punta mirando hacia la esquina mencionada; a continuación, se pliegan las cuatro esquinas encima de la bota, entrecruzándola. Estas hojas se fijan con cuerda o cinta adhesiva. Luego hay que doblar una toalla por la mitad, extenderla en el suelo y cubrir la bota igual que antes y asegurarla con cuerda o cinta adhesiva. Para mayor protección de las inclemencias, se puede añadir una capa final de lona alquitranada o tela de una chaqueta vieja. Para aumentar el aislamiento, se añaden a voluntad más hojas de periódico.

RAQUETAS DE NIEVE A PARTIR DE RAQUETAS DE TENIS

Cuando hay que desplazarse para sobrevivir, la profundidad de la nieve puede ser un inconveniente insalvable. Por suerte, la necesidad es la madre del ingenio y es posible fabricar raquetas de nieve a partir de muy distintos materiales. Una de las raquetas de nieve más rápidas de improvisar que haya usado han sido un par de raquetas de tenis. Se pasa entre el cordaje un par de cuerdas o correas de cuero para los pies y se atan alrededor de la bota de modo que la fijación resulte cómoda. El talón de la bota se debe poder mover con libertad para caminar. Las ataduras deben adoptar una forma de X sobre el empeine de la bota y dar al menos una vuelta por detrás de la bota para que el pie no se mueva.

GUARACHES DE GOMA

Los indios tarahumara de México son famosos en todo el mundo por su capacidad para correr largas distancias. Lo que es incluso más interesante si cabe es que a menudo recorren esas distancias con sandalias minimalistas que improvisan ellos mismos y que llaman guaraches. Es posible fabricar unos guaraches con un trozo de cuerda y un retazo de caucho recortado de una alfombrilla de coche o incluso de un neumático.

En primer lugar, hay que dibujar nuestra huella sobre la lámina de caucho y hacer una marca entre el dedo gordo y el segundo dedo, donde irá la correa interdigital. A continuación se recorta la huella dibujada en el caucho y se horada un agujero a ambos lados, cerca del dorso del arco plantar. A continuación se hace otro agujero en la marca para la correa interdigital. Se corta un tramo de cuerda de 1,8 metros y se enhebra el agujero haciendo un nudo en el otro extremo para que no se mueva. Se pasa el cabo de labor por el agujero exterior, alrededor del talón, a través del otro agujero, alrededor del cordel que corre por encima del pie, y luego se desanda el camino del cordel para terminar con un lazo, de modo que la sandalia no se desprenda del pie.

NUNCA UNAS PLANTILLAS RESULTARON TAN CÓMODAS

Si el lector ha leído mis obras, sabrá lo mucho que me gusta la lana. Es sorprendente su resultado cuando hace frío, y cuando se desploman las temperaturas nada hay mejor que un par de medias de lana para mantener bien calentitos los pies. Un calzado fácil y rápido de improvisar que he usado a lo largo de los años para conseguir un poco más de calor y comodidad es hacerme mis propias plantillas con fieltro de lana. El fieltro es una tela elaborada a partir de la compresión de fibras de lana que se tejen como una estera y se obtiene una tela sólida. En casi todas las mercerías venden fieltro de lana. Se dibuja la huella del pie sobre el fieltro para que las plantillas tengan el tamaño correcto; se recortan con tijeras, y para más comodidad se incorpora una capa adicional, si bien será la lana la que proporcione el tan necesario aislamiento entre la planta del pie y el frío del suelo.

HIELO PARA UN CALZADO MÁS CÓMODO

Son muchas las razones por las que las botas pueden resultar más pequeñas de lo habitual. Quizá hayamos ganado peso, tal vez llevemos calcetines más gruesos. Puede que las botas se hayan mojado y se hayan encogido al secarse. Por la razón que sea, hay una forma fácil y rápida de ensancharlas un poco. Se llenan con agua hasta tres cuartos de su capacidad unas bolsitas estancas de congelados. Se introducen las bolsas en las botas y se meten en el congelador. Cuando las bolsas de agua se congelen, se expandirán y obligarán a las botas a dilatarse. No hay que olvidar que el agua congelada tiene fuerza suficiente para reventar hormigón; este recurso es una buena forma de aprovechar esa fuerza para hacer algo que es muy difícil de conseguir: ¡ensanchar unas botas!

RAQUETAS DE NIEVE HECHAS CON CINTA ADHESIVA

Si no tienes a mano un par de raquetas de tenis, he aquí otra gran solución para fabricar unas raquetas de nieve que solo requieren unos minutos más para materializarse. Se corta un renuevo verde de 17 milímetros que se dobla hasta darle la forma de una lágrima de aproximadamente 60 × 30 centímetros de diámetro. Se aplica cinta adhesiva en la intersección de los dos tramos de la rama para asegurar la forma. Se usa más cinta para entretejer una red de cinta que cubra el espacio interior del marco a lo largo y a lo ancho. La raqueta parecerá una versión primitiva de madera y cinta adhesiva de la cabeza de una raqueta de tenis. A continuación se cruzan y aseguran con cinta adhesiva dos ramas o vástagos a modo tirantes sobre la cabeza de la raqueta para que cubran la distancia entre la punta del pie y el talón. Deben tener 2,54 cm de diámetro y estar hechos con madera tierna y verde. Por último, se usa la cinta adhesiva para fijar la porción frontal de la bota a los dos tirantes cruzados sobre la raqueta. El talón se debe poder alzar con libertad, pero al bajar debe estar apoyado firmemente en el tirante posterior.

POLAINAS HECHAS CON CALCETINES

Esta solución no se refiere tanto al calzado como a evitar que se nos metan cosas dentro mientras nos movemos. Son muy pocas las ocasiones en que paso tiempo en los bosques (y sobre todo en desiertos) sin un par de polainas en los tobillos. Las polainas son prendas protectoras concebidas para evitar que mientras avanzamos nos entren en las botas barro, nieve, espinas, arena, trozos de materia forestal e insectos. También protegen las espinillas de espinas, de la mordedura de algunas serpientes, del azote de las ramas y de la humedad. En cierta ocasión, unos buenos amigos míos fueron a Belice en una misión. Mientras veía un vídeo de su experiencia, reparé en que sus guías llevaban polainas improvisadas, confeccionadas con calcetines. Habían remetido las perneras de los pantalones por dentro de las botas. Luego se habían ceñido gruesos calcetines de caza recortados alrededor de la caña de las botas. Varios guías incluso llevaban por delante para mayor protección, metida por dentro de la polaina, una sección cortada de una botella de plástico de dos litros.

REFUGIOS CON ENTOLDADOS Y SIMILARES

REFUGIO IMPROVISADO CON UNA BOLSA DE BASURA

Es probable que hayas oído hablar del uso de una bolsa de basura para protegerse como si fuera un poncho. Sin embargo, las bolsas de basura no solo sirven para improvisar un poncho increíble, sino también un refugio individual sorprendentemente eficaz para una persona. De niño me enseñaron a recortar un agujero para la cabeza en el medio del fondo de una bolsa de basura y luego otros dos agujeros en las esquinas para los brazos. Sin embargo, los agujeros para los brazos sobraban. Tan solo hay que hacer un corte de 5 centímetros a unos 30 centímetros de una de las esquinas inferiores. Al hacer este corte transversal en el pliegue, el agujero termina teniendo el doble de longitud al desplegar la bolsa. Ese es el agujero para asomar la cara. Se pasa la bolsa por la cabeza y se estira el agujero sobre la cara y por debajo del mentón. Hay que encoger las piernas para tenerlas dentro y sentarse a sotavento de algún árbol grande para descansar un rato.

BOTE CASERO DE LONA IMPERMEABLE

En este caso no se trata de construir un refugio, sino de usar un toldo impermeable para fabricar una embarcación improvisada.

1.Se extiende el toldo en el suelo. En mi caso, usé una lona de 2,7 × 3,6 metros.

2.Se amontonan troncos de pino o ramas tupidas con hojas formando un círculo hasta que tenga un grosor de unos 30 centímetros de altura. Ese será el diámetro del bote. Alrededor del perímetro se dejan entre 30 y 60 centímetros de tela despejada.

3.Encima del círculo se dispone una rejilla de palos fuertes de 2,5 a 3 centímetros de diámetro.

4.Se apilan otros 30 centímetros de ramas verdes encima, de nuevo dispuestas formando un círculo.

5.Se cubre el círculo con el toldo y se atan los bordes a la rejilla de palos.

6.Hora de cruzar los dedos.

Véase la serie completa de fotografías, paso a paso, en http://willowhavenoutdoor.com/hack-tarp-boat/.

ANCLAJE PARA NIEVE O ARENA CON UNA LATA DE REFRESCO

Asegurar las estacas de una tienda de campaña o de una carpa en la nieve o en la arena puede resultar complicado, cuando no imposible. Se puede fabricar un anclaje muy sencillo para nieve o arena con una lata de refresco aplastada. En vez de aplastarla de arriba abajo, hay que empezar por aplastar las paredes de la lata. Luego pasar el viento de la tienda de campaña por el agujero y hacer un nudo en el otro lado para asegurarlo. Por último, se entierra la lata aplastada en la nieve o en la arena. La cara aplastada de la lata enterrada actuará de anclaje para asegurar la cuerda o viento. Aunque la lata de refresco es un remedio ingenioso, casi cualquier objeto plano y fuerte puede servir.

TENSOR IMPROVISADO CON UNA ANILLA DE LATA DE REFRESCO

Montar un refugio eficaz con una lona es una de las primeras cosas que enseño en mis cursos de supervivencia. Esta parte del curso no se dedica únicamente a aprender las posibles configuraciones de un refugio entoldado, sino que también enseño nudos para tensar cuerdas, como el que utilizo para tensar los nudos del toldo. Si se usan nudos inadecuados, la carpa o entoldado improvisados se te pueden venir abajo cuando menos te lo esperas. Una gran solución para tensar los vientos es reutilizar la anilla de una lata de refresco de aluminio. Una vez que se separa de la lata, se desprende la diminuta anilla que la unía a la boca. Eso deja expuesto su borde irregular, que resulta crucial para que esta solución casera funcione. La cuerda se pasa por la anilla tal como muestra el dibujo, y sirve para tensar o destensar vientos según haya necesidad, sin tener que estar preocupándonos de atar y desatar nudos.

DOS SENCILLAS DEFENSAS PARA OLLAOS