Originalausgabe
2012 Deutscher Taschenbuch Verlag GmbH & Co. KG, München
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eBook ISBN 978-3-423-41961-1 (epub)
ISBN der gedruckten Ausgabe 978-3-423-09437-5
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Konvertierung, Synchronisation und Umsetzung: Doppeltext
El conde Abel y la princesa
El palacio del Jarancón
La gaita
Las monas
El herrero y el diablo
Las tres gracias por Dios
El tío Grillo, adivino
El acertijo
La cosa más rara del mundo
Ladrón y pícaro
La apuesta del posadero
El roble que no quiso pagar
El médico y la Muerte
Nicolasín y Nicolasón
El asno y el león
El avaro y el jornalero
Bericht des Übersetzers, Anmerkungen
Informationen zum Buch
Leseprobe: Abanico español
Herausgegeben und übersetzt
von Lothar Gaertner
Mit Illustrationen von Louise Oldenbourg
Deutscher Taschenbuch Verlag
El conde Abel y la princesa
Graf Abel und die Prinzessin
Éstos eran un hijo de un conde, que se llamaba el conde Abel, y una princesa, y los dos eran novios.
Es waren einmal ein junger Graf namens Abel und eine Prinzessin, die waren miteinander verlobt.
Y una vez estaban comiendo y se le cayó al conde una guinda. Y decía: – ¿Recogeré o no esa guinda que se me ha caído?
Eines Tages, als sie an der Tafel saßen, fiel dem Grafen eine Sauerkirsche zu Boden. Er überlegte: Hebe ich sie nun auf oder nicht, die Kirsche, die mir runtergefallen ist.
Si la recojo la princesa dirá que soy sucio y avariento. Y si no la recojo dirá que soy gastador.
Wenn ich sie aufhebe, sagt die Prinzessin sicher, ich sei unsauber und knauserig, und wenn ich sie nicht aufhebe, sagt sie, ich sei ein Verschwender.
Y así lo estuvo pensando hasta que al fin dijo: – La voy a coger. Y la cogió del suelo y se la comió.
So überlegte er hin und her, bis er endlich sagte: «Ich hebe sie doch auf.» Er hob sie vom Boden auf und aß sie.
Y por eso la novia ya no le quiso. Decía ella que no se casaba con un conde que recogía la comida que se la caía al suelo.
Deswegen mochte ihn die Braut nicht mehr. Sie sagte, sie wolle nicht einen Grafen heiraten, der die Speise aufhebt, die ihm zu Boden fällt.
Y el pobre conde se puso muy triste y ya no sabía qué hacer pa que su princesa lo volviera a querer.
Den armen Grafen überkam große Schwermut, und er wusste nicht, was er tun sollte, damit die Prinzessin ihn wieder liebte.
Y por fin se decidió a irse de mendigo a la casa de la princesa.
Endlich nahm er sich vor, als Bettler verkleidet zur Prinzessin zu gehen.
Y se vistió de mendigo y llevaba escondida una copa de oro, una sortija y un medallón.
Er zog sich wie ein Bettler an und nahm heimlich einen goldenen Kelch, einen Ring und ein Medaillon mit.
Y llegó al palacio pidiendo limosna. Y la princesa salió y le dió una limosna.
So kam er als ein Almosenbettler an das Schloss. Die Prinzessin trat heraus und gab ihm ein Almosen.
Y entonces él la dijo: – Señora, ¿no tiene usté algo que yo pudiera hacer, algún trabajo?
Da sagte er zu ihr: «Gnädige Frau, habt Ihr nicht irgend etwas für mich, das ich tun könnte, irgendeine Arbeit.»
Y ella le dijo que no, que pa todos los quehaceres del palacio ya tenían criados.
Sie sagte nein; für alle Tätigkeiten im Palast hätten sie schon Bedienstete.
Y él la dijo que trabajaría en el jardín o donde fuera pa hacer algo y ganar unos cuartos. Y entonces ella le dijo que fuera a cavar en el jardín.
Aber er sagte, er würde auch im Garten arbeiten, gleichgültig wo, nur um etwas zu tun und einige Heller zu verdienen. Da sagte sie ihm, er solle den Garten umgraben.
Y fué a cavar en el jardín y a poco que estuvo cavando echó en la tierra la copa de oro y dijo:
Also ging er in den Garten zum Umgraben. Er hatte noch nicht lange gearbeitet, da warf er den goldenen Kelch zwischen die Erdschollen und rief aus:
– Miren ustedes lo que me he encontrao. Una copa de oro preciosa. ¡Qué bonita!
«Seht nur, was ich gefunden habe. Einen herrlichen Kelch aus Gold. Wie schön!»
Y ya salió la princesa y la vió y le dijo: – ¡Qué bonita! ¡Démela usté!
Da trat auch schon die Prinzessin heraus, erblickte ihn und sagte: «Wie schön! Gebt ihn mir!»
Y él la dijo: – Ésta no se la doy yo a nadie. Yo la he encontrao y mía es.
Er antwortete: «Den gebe ich niemandem. Ich habe ihn gefunden, und mir gehört er.»
Y le dijo entonces la princesa: – Pues véndamela. Dígame usté qué quiere por ella.
Da sagte die Prinzessin: «Dann verkauft ihn mir! Sagt mir, was Ihr dafür wollt.»
Y él dijo: – No, no; que no la doy por nada del mundo.
Er sprach: «Nein, nein, ich gebe ihn um nichts auf der Welt her.»
Y ella le estuvo rogando que se la diera y le preguntaba qué quería por ella, hasta que él la dijo:
Sie aber bat ihn so sehr darum und fragte ihn, was er dafür haben wolle, bis er zu ihr sagte:
– Güeno, pues se la doy a usté si se alza usté las enaguas y me enseña sus ligas.
«Nun gut, ich gebe ihn Euch, wenn Ihr die Röcke hochhebt und mir Eure Strumpfbänder zeigt.»
Y ella dijo: – Pero que sinvergüenza es usté. ¿Pa qué quiere usté que le enseñe las ligas?
Da rief sie: «Was seid Ihr für ein unverschämter Kerl. Warum soll ich Euch meine Strumpfbänder zeigen?»
Y él la respondió: – Güeno, si no quiere, está bien. Me quedo con la copa de oro.
Er antwortete: «Gut, wenn Ihr nicht wollt, dann eben nicht. Ich behalte den Kelch aus Gold.»
Y ya ella lo estuvo pensando y dijo: – Güeno, este mendigo ¿qué me importa que me vea las ligas?
Doch sie dachte nach und sagte sich: «Na, dieser Bettler, was macht es mir schon aus, wenn er meine Strumpfbänder sieht.»
Y le dijo que estaba güeno. Y se alzó las enaguas y le enseñó las ligas y él le dió la copa de oro.
Sie sagte also, sie sei einverstanden, hob ihre Unterröcke auf und ließ ihn ihre Strumpfbänder sehen. Darauf gab er ihr den goldenen Kelch.
Y se fué la princesa muy contenta con su copa y él siguió cavando en el jardín.
Die Prinzessin ging mit ihrem Kelch sehr zufrieden weg, und er grub im Garten weiter um.
Y cavando, cavando, tiró la sortija y la recogió y gritó: – ¡Ahora sí que me he encontrao una cosa bonita! ¡Miren ustedes qué sortija más preciosa!
Und während er nun so grub und grub, ließ er den Ring fallen, hob ihn auf und rief: «Jetzt habe ich aber etwas Schönes gefunden! Seht nur, was für ein wunderbarer Ring!»
Y ya salió la princesa y la vió y le dijo: – ¡Ay, qué rebonita es! ¿Cuánto quiere usté por ella?
Und schon kam die Prinzessin heraus, sah den Ring und sagte: «Ach, wie schön ist der! Was wollt Ihr dafür?»
Y él le contestó: – Por nada del mundo la doy. Ésta sí que no la doy por nada. Me quedo yo con ella.
Doch er antwortete ihr: «Um nichts auf der Welt gebe ich ihn her! Den Ring hier gebe ich bestimmt nicht her. Den behalte ich.»
Pero tanto le estuvo rogando la princesa que por fin la dijo: – Güeno, si usté quiere quedarse con esta sortija tiene que enseñarme las piernas.
Aber die Prinzessin bat ihn so inständig, dass er schließlich sagte: «Gut, wenn Ihr den Ring haben wollt, müsst Ihr mir Eure Beine zeigen.»
Y entonces la princesa le dijo: – Pero, qué sinvergüenza y atrevido es usté.
Da rief die Prinzessin: «Also was seid Ihr für ein unverschämter und frecher Kerl.
Le enseñé las ligas y ahora quiere que le enseñe las piernas. No, señor, eso sí que no puede ser.
Ich habe Euch meine Strumpfbänder gezeigt, und jetzt wollt Ihr auch noch meine Beine sehen. Nein, mein Herr, das kann ich wirklich nicht tun.»
Y él la dijo: – Muy bien; me quedo con mi sortija. Y entonces ella dijo: – Este mendigo nadien le conoce.
Er antwortete: «Gut, dann behalte ich eben meinen Ring.» Da sagte sie sich: Diesen Bettler kennt niemand.
¿Qué me importa que me vea las piernas? Y ya le dijo que estaba güeno que le iba a enseñar las piernas.
Was macht es mir denn aus, wenn er meine Beine sieht? Und schon sagte sie ihm, sie sei einverstanden, sie wolle ihm ihre Beine zeigen.
Y subió el mendigo y le enseño las piernas. Y cuando ella le enseñó las piernas dijo él: – ¡Ay, qué piernas tan blancas y tan bonitas tiene usté! Y le entregó la sortija.
Der Bettler ging mit nach oben, und sie zeigte ihm ihre Beine. Dabei sagte er «Oh, was habt Ihr für weiße und hübsche Beine!» und gab ihr den Ring.
Y se fué la princesa con la sortija, pero un poco avergonzada.
Die Prinzessin ging mit dem Ring davon, doch sie schämte sich ein wenig.
Pero decía: – ¡Qué me importa! Este mendigo tonto no sabe nada, y a nadie se lo dirá.
Aber sie sagte sich: Was macht es schon! Dieser blöde Bettler ist ein ahnungsloser Kerl, er wird es niemanden erzählen.
Y el siguió cavando en el jardín, y luego echó un medallón de oro en la tierra y gritó: – ¡Ay, qué medallón más hermoso me he encontrao!
Er aber fuhr fort mit dem Umgraben im Garten; und nach einer Weile warf er das goldene Medaillon auf die Erde, und rief: «Oh, was für ein schönes Medaillon ich gefunden habe!»
Y la princesa cuando lo supo bajó en seguida y le dijo: – A ver el medallón que has encontrao.
Als das die Prinzessin erfuhr, kam sie sogleich herunter und sagte zu ihm: «Lass mich das Medaillon sehen, das du gefunden hast!»
Y ya se lo enseñó y la dijo: – Mire usté. Pero no me pregunte cuánto quiero por él porque este sí que no se lo doy ni a usté ni a nadien.
Er zeigte es ihr und sprach: «Schaut. Doch fragt mich nicht, wieviel ich dafür will, denn dieses gebe ich Euch gewiss nicht, Euch nicht, und niemandem anderen.
Éste es pa quedarme yo con él. Y la princesa le dijo: – ¡Anda, véndemelo! Dime qué quieres que te dé por él.
Dies ist für mich selber bestimmt.» Die Prinzessin aber sagte: «Komm, verkauf es mir. Sag mir, was ich dir dafür geben soll.»
Y él la contestó: – Señora, no me diga usté que se lo dé porque no puede ser.
Er antwortete: «Gnädige Frau, sagt mir nicht, dass ich es Euch geben soll, denn das ist unmöglich.
Mírelo usté. Este sí que a nadie del mundo se lo doy ni por dinero ni por nada.
Versteht doch. Dies gebe ich wirklich niemandem auf der Welt, weder für Geld noch für sonst etwas.»
Pero la princesa tanto le estuvo rogando que por fin la dijo:
Doch die Prinzessin drang so lange in ihn, dass er schließlich sagte:
– Güeno, pues mire usté, sólo por una cosa se lo doy y es que me deje dormir con usté una noche.
«Nun gut! Also: ich gebe es nur unter der Bedingung her, dass Ihr mich eine Nacht bei Euch schlafen lasst.»
– Usté es un atrevido y un pícaro, – le dijo la princesa.
«Ihr seid ein frecher Kerl und ein Schelm», sagte die Prinzessin.
– Ya porque le he enseñao las ligas y las piernas cree usté que hasta puede dormir conmigo.
«Bloß weil ich Euch meine Strumpfbänder und meine Beine gezeigt habe, glaubt Ihr, Ihr könnt auch bei mir schlafen.»
Y él la contestó: – Señora, perdone usté. Sólo por eso la doy el medallón. Y me cose en una sábana y me echa a los pies.
Er antwortete ihr: «Verzeiht, gnädige Frau! Nur um diesen Preis gebe ich Euch das Medaillon. Ihr dürft mich in ein Bettlaken einnähen und ans Fußende legen.
Así duermo con usté en su cama. Y la princesa le dijo que no, que eso no podía ser.
So schlafe ich bei Euch in Eurem Bett.» Die Prinzessin aber sagte nein, das sei unmöglich.
Pero come él la dijo que entonces él se quedaría con el medallón por fin consintió y le dijo que estaba güeno,
Doch als er ihr sagte, dass er dann eben das Medaillon behalten würde, stimmte sie schließlich zu, und sagte, sie sei einverstanden;
que por la noche le coserían en una sábana y que dormiría a los pies de ella en su misma cama.
in der Nacht würde man ihn in ein Bettlaken einnähen, und er könne dann am Fußende ihres Bettes bei ihr schlafen.
Y cuando llegó la noche fué el mendigo a que lo cosieran en la sábana.
Als es Nacht wurde, ließ sich der Bettler in das Bettlaken einnähen.
Y la princesa le dijo: – ¿Cómo se llama usté? Y él la dijo: – Yo me llamo Pedrón.
Die Prinzessin sprach zu ihm: «Wie heißt Ihr?» Er antwortete: «Ich heiße Pedron.»
Y lo metieron en una sábana y lo cosieron y lo llevaron a la cama de la princesa y lo echaron a los pies.
Man steckte ihn in ein Bettlaken, nähte ihn ein, trug ihn zum Bett der Prinzessin und legte ihn ans Fußende.
Y a media noche empezó a moverse el mendigo y decía: – ¡Ay, qué me descoso! ¡Ay, qué me descoso!
Um Mitternacht begann der Bettler sich zu rühren, und er sagte: «Oh weh, die Naht geht auf, oh weh, die Naht geht auf!»,
Y rompió la sábana y salió y se acostó a la cabecera con la princesa.
zerriss das Laken, kam heraus und legte sich mitten ins Bett zur Prinzessin.
Y entonces la enamoró y hizo lo que quiso con ella.
Und er lockte sie zur Liebe und tat mit ihr was er wollte.
Y entonces ella le dijo: – ¿Qué voy a hacer yo ahora? No importa quien sea usté tendré que casarme con usté.
Dann sagte sie zu ihm: «Was tu ich jetzt bloß? Wer auch immer Ihr seid, ich werde Euch heiraten müssen.»
Y él la dijo: – No puede ser. Yo no me puedo casar con usté. Y a la madrugada se salió del palacio y se fué a cavar al jardín.
Doch er antwortete: «Das ist unmöglich. Ich kann Euch nicht heiraten.» Bei Tagesanbruch schlich er aus dem Palast und ging zum Umgraben in den Garten.
Y así pasaron unos meses y todas las noches iba Pedrón a dormir con la princesa.
So vergingen einige Monate. Jede Nacht ging Pedron mit der Prinzessin schlafen.
Y ya un día cuando ya no podía esconder de sus padres lo que le pasaba le dijo al mendigo:
Eines Tages, als sie ihren Eltern nicht mehr länger verbergen konnte, was mit ihr vorging, sagte sie zum Bettler:
– ¡Ay, Pedrón, llévame contigo adonde quieras, que si mis padres se enteran me matan!
«Ach Pedron, lass mich mit dir fortgehen, wohin du willst. Denn wenn meine Eltern es erfahren, töten sie mich!»
Y él la decía: – No, no, que no te llevo a ninguna parte.
Er antwortete: «Nein nein, ich will dich nirgendwohin bringen.»
Y ella lloraba y le decía: – ¡Ay, Pedrón, Pedrón, que cuando mis padres se enteren!
Da weinte sie und sagte: «Ach Pedron, Pedron, was ist, wenn meine Eltern es merken?»
Y él la dijo: – Pero y ¿pa dónde quieres que te lleve? ¿Pa un molino desparrafao que tiene mi padre?
Er sagte: «Aber wohin soll ich dich denn bringen? In eine alte verfallene Mühle meines Vaters?»
Y ella lloraba y decía: – ¡Ay, Pedrón, Pedrón, llévame adonde quieras!
Da weinte sie und sagte: «Ach Pedron, Pedron, bring mich, wohin du willst!»
Y ya dijo el conde: – Ella me quiere y se casará conmigo. Y se la llevó en una burra pa su palacio.
Der Graf sagte sich da gleich: «Sie liebt mich und wird mich heiraten.» Und auf einem Esel nahm er sie mit auf den Weg zu seinem Schloss.
Y pasaron por onde había un rebaño de cabras muy grande, y le dijo ella: – Mira qué cabras más bonitas. ¿De quién serán?
Als sie an einer sehr großen Herde Ziegen vorbeikamen, sprach sie zu ihm: «Schau, was für hübsche Ziegen. Wem die wohl gehören?»
Y él la dijo: – Esas cabras son del conde Abel.
Da sagte er: «Diese Ziegen gehören dem Grafen Abel.»
Y ella dijo entonces: – ¡Ay de mí! Antes me quería mucho y se quería casar conmigo,
Und sie sprach: «Oh weh! Früher liebte er mich sehr und wollte mich heiraten,
pero yo no le quise a él porque una vez se le cayó una guinda y la recogió y se la comió.
doch ich mochte ihn nicht. Ihm war nämlich einmal eine Sauerkirsche runtergefallen, und er hat sie aufgehoben und gegessen.»
Y ya pasaron por onde había muchas ovejas, y dijo ella: – Mira qué ovejas más bonitas. ¿De quién serán.
Gleich darauf kamen sie an einer großen Anzahl Schafe vorbei. Und sie sprach: «Schau, was für hübsche Schafe. Wem die wohl gehören?»
Y él la dijo: – Esas ovejas son también del conde Abel.
Darauf sagte er: «Diese Schafe gehören auch dem Grafen Abel.»
Y ella suspiró y dijo: – ¡Ay de mí! ¡Cuánto me quería a mí el conde Abel y yo tonta no le quise a él! ¡Ay de mí!
Da seufzte sie und sprach: «Oh je, wie sehr liebte mich doch der Graf Abel, und ich Närrin wollte ihn nicht. Oh je!»
Y siguieron caminando pal castillo del conde.
Dann setzten sie den Weg zum Schloss des Grafen fort.
Y cuando ya iban llegando al palacio le dijo el conde Abel: – ¿Dices princesa que el conde Abel te quería mucho?
Als sie schon beinahe angekommen waren, sagte der Graf Abel zu ihr: «Du sagst, Prinzessin, dass der Graf Abel dich sehr geliebt hat?»
Y ella le contestó: – ¡Ay, sí, mucho, mucho! Y yo también le quería, pero por lo de la guinda ya no le quise.
Sie antwortete: «Oh ja, sehr, sehr! Und ich habe ihn auch geliebt, doch wegen der Sache mit der Sauerkirsche wollte ich ihn nicht mehr.
¡Ay, qué tonta fuí! ¡Ay, cuánto me quiso!
Ach, wie dumm ich war! Ach, und er liebte mich doch so sehr!»
Ya estaban cerca del palacio y llegaron ande estaba un molino.
Sie waren nicht mehr weit vom Schloss entfernt, da kamen sie an einer Mühle vorbei.
Y ai en el molino metió el conde Abel a la princesa y ai estuvieron hasta que dió a luz.
In diese Mühle brachte Graf Abel die Prinzessin, und dort blieben sie, bis sie ihr Kind gebar.
Y el conde le llevó allí ropa y comida, criados y todo lo que hacía falta.
Der Graf versorgte sie dort mit Kleidung und Essen, mit Dienerschaft und allem, was sie nötig hatte.
Y ella le dijo un día: – ¿De dónde traes tú todo eso, Pedrón?
Da sprach sie eines Tages zu ihm: «Wo bringst du denn das alles her, Pedron?»
Y él la dijo: – De la casa y hacienda del conde Abel. Y ella le preguntó: – ¿ Y dónde está el conde Abel?
Er antwortete ihr: «Vom Hofgut des Grafen Abel.» Sie fragte: «Und wo ist der Graf Abel?»
Y él la abrazó y la dijo: – Éste es el conde Abel, el que te quería y te quiere.
Da umarmte er sie, und sagte: «Ich bin Graf Abel, der dich geliebt hat und noch immer liebt.»
Y ya se quitó el vestido de mendigo y ella le reconoció. Y se casaron y se fueron a vivir al palacio del conde.
Zugleich zog er das Bettlergewand aus, und sie erkannte ihn. Da heirateten sie und zogen in das Schloss des Grafen.